Contra llamarse John Jairo

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No pasan 24 horas sin que en algún noticiero, periódico o pasquín figure algún John Jairo en comisión de un delito. Robo, secuestro, homicidio, corrupción y lavado de activos están entre las fechorías de los Johnjairos. Se trata de un nombre sin distingo de clases ni de edad. Los hay de 16 años al servicio de una banda de micro tráfico en Usaquén o de 68 años oficiando de líder de un grupo de apartamenteros en Suba.

La historia de este nombre de maleante empezó el 17 de diciembre de 1961 cuando el presidente de los Estados Unidos visitó Colombia. El alboroto popular que causó John F. Kennedy dio para cambiar el nombre de barrios y para bautizar a cuanto niño naciera como el carismático mandatario. La F de FitzGerald era casi impronunciable para padres y abuelos, así que decidieron combinarla de muchas y originales maneras; John Freddy, John Henry, John Wilson ¡y hasta John Juan! Pero la combinación más popular fue John Jairo,  debido, tal vez, al carácter judeocristiano del nombre Jairo, quien fuera el padre de la niña que Jesús resucitó. A los colombianos nos sonó bonito porque tenemos el mal gusto enquistado en este país de Álvaros, Shakiras y Malumas.

Llamarse John Jairo en Colombia significa ser tocayo de una legión de delincuentes de todos los pelambres entre los que se pueden resaltar algunos muy sonados. John Jairo Velásquez Vásquez, “Popeye”, sicario del cartel de Medellín quien cometió más de 300 homicidios, ordenó 3000 muertes y orquestó ataques terroristas a edificios y aviones de pasajeros. En la actualidad “Popeye” es un hombre libre y además es un reconocido youtuber uribista con miles de seguidores que odian la impunidad.

Para seguir con el cartel de Medellín tenemos a John Jairo Arias Tascón conocido como “Pinina”. También jefe de sicarios y creador de la banda criminal “Los Priscos”, quien fue ultimado por la policía en 1990.  En el plano político  tenemos a John Jairo Torres Torres  o “John Calzones” preso y destituido como alcalde de Yopal por delitos como urbanización ilegal, lesiones culposas, fraude y amenazas. Y la lista podría seguir infinitamente con sus alias: “el Titi”, “el Enano”, “Lagrimita”, “el Mesías”, “Orejón”, “el Tuerto” y “el Zarco”.

El miserable condenado a ser llamado John Jairo también está sometido al uso de los más ridículos motes y diminutivos: Johnsín, Johnsito, Jairín y llorónjairo. A la vergonzante carga de llevar este nombre se suma la cantidad de homónimos que pululan en la calle. Hay Johnjairos en todos los barrios y pueblos. Es un nombre que huele a culpabilidad y a desconfianza. Es otro mal invento de los colombianos en su afán de copiar lo gringo.  Es la versión ochentera de Brian, Steven o Johan. Es nombre para raponeros,  timadores o  políticos; pero nunca para escritores.

De hecho, conozco algunos que, por medios legales, se lo han cambiado por un castizo y sonoro Nicolás o Alejandro. Y sé de otros que prefieren y exigen que los llamen simplemente: J.J.

 

4 comentarios de “Contra llamarse John Jairo”

  1. Un nombre es una historia, un carácter, una vida… Ser J.J. no necesariamente recae en un destino vergonzante… un nombre también puede ser solamente una marca, no de Caín, sino solo eso, un trazo que identifica pero no define. A veces el nombre lo es todo.

  2. jajaja..no sabia todo eso del nombre John….Cada persona tiene su esencia. Pero me atreví a buscar y encontré personajes célebres también, como John Dalton, padre de la teoría atómica, John Forbes Nash premio nobel de las matemáticas, John Stockton, considerado el mejor «Base» de la historia de la NBA , John locke, John Wall, John Lennon, John Travolta…..en fin……No son tan malos los Johnes..aahhh y Jonn Jairo Muñoz…..
    Un abrazo.

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